Donaciones

Cuenta corriente No. 000 356 758 Banco de Bogotá


Titular: Fundación Hogar San Mauricio

Para el Plan Padrino:

Cuenta Ahorros No. 694 843 03 592 Bancolombia

Titular: Fundación Hogar San Mauricio 


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Misión

Acoger y proteger con amor y absoluta dedicación a la niñez desamparada, para que puedan disfrutar de sus derechos fundamentales, brindándoles educación, albergue y alimentación, en las modalidades de internado y externado, mediante programas educativos, formativos y de atención integral, que les permita ocupar un lugar digno y productivo en la sociedad, donde puedan formar parte de un hogar permanente, con el apoyo de nuestros benefactores.     

Visión

Continuar creciendo con fe y esperanza en el desarrollo del alto liderazgo alcanzado en la implementación de todos los programas que nos permitan atender a un número de niños cada vez mayor, para verlos realizados en su proyecto de vida, como seres felices y útiles a la sociedad.

Historia

Una obra de Dios

El futuro se escribe día a día




 

      RESEÑA HISTÓRICA

 

 

El Hogar San Mauricio fue fundado por Gloria Londoño de Cajiao y una Junta Directiva de socios fundadores, abrió sus puertas en marzo 31 de 1981 e inició con 13 niños, obtuvo su documentación legal en 1983, ha contado con tres sedes, la primera en el barrio Usaquén, la segunda en la localidad de chía y la tercera la cual pertenecía a la señora Ana de Brigard de Mier, quien contaba con un hogar cuya filosofía era semejante, denominándose Hogar del Niño Ana de Brigard de Mier, esta donación se hizo gracias a la señora Pilar Umaña de Pardo, a la señora Maria Cristina Wills de Cuellar y a su junta directiva, esta nueva sede situada en la Carrera 80 No. 172 A-90, se ha contado con donaciones de empresas, fundaciones y personas particulares para la reparación de todos los edificios que existían en ese momento y se han realizado nuevas construcciones.

 

La FUNDACIÓN HOGAR SAN MAURICIO durante todos estos años ha prestado servicios de atención a niñas, niños, adolescentes y jóvenes, actualmente atiende a 250 niñas y niños.

 

Maria Cristina Gómez Pinzón y yo, ambas contábamos con quince años, Mauricio Londoño mi hermano con diez y seis, vivimos una experiencia que nos conmovió y marcó nuestras vidas; una tarde lluviosa y fría, fuimos a un cine, sentados arrinconados en un frío andén temblando de frío, una madre sin hogar trataba de consolar a sus pequeños, quienes tenían sus caritas moradas del frío y sus ojos enrojecidos por el llanto, envueltos en harapos, hambrientos y sin protección, pedían ayuda a todo el que pasaba por el anden, nosotros apenas podíamos entregar unas pocas monedas que no representaban gran cosa.

 

Después del cine, llegamos  a la casa de Maria Cristina, allí comentamos tan triste  experiencia; comenzamos a intercambiar ideas, planteamos soluciones, finalmente, trazamos un gran sueño, comprometiéndonos a   construir una enorme bodega  con tapete y calientita para albergar a muchos niños que estuvieren con frío viviendo en las calles sin techo y sin alimentación y que  estos sueños deberían ser  realidad,  cuando fuésemos adultos   y  contáramos con el dinero para realizar esta obra; además nos prometimos ante Dios,  hacer una sociedad de “Buenas Obras”, como también de no separarnos nunca  espiritualmente, que el que primero muriera,  ayudaría a los otros dos, que los que quedaran vivos, ofreceríamos todas las buenas acciones por aquél que había fallecido y éste ayudaría a los que estuvieran vivos y viceversa;  así  unidos espiritualmente cumpliríamos el  sueño de tener un hogar para los niños y madres desamparados.

 

Pedimos a Dios que fuera testigo y formara parte de esta promesa para que nuestro sueño se hiciera realidad; estrechamos las manos, en señal de solemne pacto.

 

A los veinte días de este solemne compromiso, mi prima Maria Cristina, una niña lindísima y adorable, única hija; muere en un trágico accidente ecuestre el día 23 de diciembre; Dios permitió  que la tragedia sucediera  en esa fecha y su funeral el  día 24 de diciembre, representando así un designio de Dios, muy difícil de entender, mas aun en tan importante fecha de Navidad.

 

Posteriormente,  comentábamos frecuentemente con Mauricio nuestra obligación de hacer la obra dando cumplimiento a nuestra promesa; quince años después de la muerte de Maria Cristina, fallece Mauricio mi hermano en un accidente automovilístico el día de mi cumpleaños; al faltarme él también, me sentí incapaz como única sobreviviente para realizar nuestros sueños y aportarles a aquellas BUENAS OBRAS; le pedí ayuda a Dios, que me iluminara, que me acompañara minuto a minuto para cumplir este solemne compromiso.

 

Sintiéndome  muy ignorante e incapaz para realizar este compromiso,  resolví estudiar y prepararme a pesar de estar casada y con tres pequeños hijos, ingrese a la universidad Jorge Tadeo Lozano, estudié Bellas Artes, al terminar mi carrera trabajé como profesora durante dos años y simultáneamente fundé el Hogar San Mauricio en 1.981. El nombre de la fundación, se lo dio el hermano Rey Shambach, sin que el conociera nuestra historia y compromiso con Maria Cristina y  mi hermano Mauricio.

 

La casa en donde comencé mi obra con trece niños, esta situada en el barrio Usaquén. La religiosa Rosario Castaño dueña de la casa, deseaba prestarla a alguna fundación de niños o a un ancianato; aparecí allí sin saberlo, supe de esta casa, gracias a un policía que me informó que estaba desocupada, además me indico cómo contactarme con la dueña; acudí a ella, quien se mostró enfadada al verme frente a su casa molestándola,  pues me expresó que su casa no estaba para vender o arrendar porque tenia un pleito y que ella estaba muy ocupada para perder tiempo, yo le expresé mis excusas y le comente mi deseo  en fundar un orfanato; ella cambió de inmediato su actitud agresiva, se mostró emocionada y de inmediato me animó a fundarlo;  no quiso hacer ningún documento, ni recibir dinero alguno por el arriendo, me entregó las llaves y me ordenó que no perdiera tiempo y organizara mi orfanato; todo esto sucedió en un momento, funde el hogar de inmediato con trece niños, allí permaneció la obra durante cuatro años hasta conseguir los terrenos en la población de Chía, todo esto Rosario y yo lo  consideramos como un encuentro milagroso.

 

La Fundación empezó en forma muy precaria, mi prima Amparo Londoño de Pinzón se convirtió en una valiosísima colaboradora en unión con otras voluntarias, sin embargo las cosas no fueron fáciles; conseguir donaciones suficientes parecía un imposible, por ello las voluntarias y Amparo, decidieron cerrarla y reabrirla en tiempos mejores, pues ella me predicaba que mi Fe era muy grande  pero que ésta no se volvía papas y cebolla para alimentar a los veinte niños que ya teníamos, seis meses después de fundados.

 

Dios hizo su pilatuna; envió por equivocación un camión muy grande lleno de mercado de grano, que nos duró un año,  enviado por la  Fundación Pisingos, quienes repartían pequeños mercados para muchísimas Fundaciones; este suceso fortaleció nuestra Fundación ya que estábamos cerrando la Institución y devolviendo los niños o mandándolos a otras instituciones.

 

La Personería Jurídica, estatutos, el permiso de funcionamiento por parte del ICBF y todos los documentos de ley para funcionar adecuadamente, tardaron dos años en obtenerse de manera completa, en el de 1983.

 

En el año de 1986, compramos un lote en la población de Chía, gracias a varias donaciones y eventos, fuimos construyendo poco a poco  una ciudadela para albergar a cien niños; posteriormente gracias a donaciones, construimos un colegio y talleres para  ofrecer educación técnica a nuestros niños.

 

Viéndonos en la necesidad de financiar la Fundación, logramos comprar una casa cercana a la plaza de mercado para montar un supermercado, el cual fue administrado por mi prima Amparo. Por un buen tiempo recibimos una renta importante para el sostenimiento de la Fundación, después de un tiempo la competencia hizo difícil nuestro negocio, entonces recurrimos a firmar un contrato con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (I.C.B.F.) y así  lograr nuestro sostenimiento.

 

Gracias a nuestra amiga y compañera de colegio, Pilar Umaña de Pardo, fuimos objeto de la más maravillosa donación que hemos podido imaginar, es un terreno bellísimo, con 5 fanegadas en el barrio San José de Bavaria de Bogotá, donde hemos remodelado la casa antigua y construido varios edificios como son: edificio de hogares, comedores, cocinas, despensas, cuarto frió, edificio de talleres otro de colegio elemental con once aulas y un bellísimo jardín infantil;  vale la pena destacar que Pilar y Maria Cristina mi prima, eran amigas inseparables. 

 

 

Vivienda

ViviendaNuestras instalaciones albergan a 160 niños, entre los cuales se encuentran bebes, niños y niñas de todas las edades, adolescentes, jóvenes emprendedores  y un grupo de jóvenes discapacitados.

Salud y Nutrición

Nutrimos cada día de acuerdo a  las recomendaciones de kilocalorías y nutrientes en primera infancia, edad escolar y adolescencia.

300 desayunos, 300 almuerzos, 600 refrigerios y 160 comidas!!!

Educación

Educamos a 300 niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
Atendidos en Sala cuna, Párvulos, Preescolar, Primaria y talleres dentro y fuera de nuestras instalaciones.
Bachillerato y Educación técnica o Universidad  en diferentes instituciones públicas y privadas.